id Software: los creadores de Doom que inventaron el shooter y cambiaron los videojuegos para siempre

Hay estudios que hacen buenos juegos. Y luego hay estudios que inventan géneros enteros, que sacuden una industria hasta sus cimientos y obligan al resto a reescribir las reglas. id Software es de los segundos. Fundada en 1991 en Shreveport, Louisiana, por un puñado de veinteañeros obsesionados con los ordenadores, id Software no solo creó algunos de los videojuegos más influyentes de la historia: definió lo que significa matar demonios a toda velocidad, y de paso inventó el shooter en primera persona tal como lo conocemos hoy.

El origen: cuatro genios en un apartamento

La historia de id Software empieza con cuatro nombres: John Carmack, el genio de la programación gráfica; John Romero, el diseñador de niveles más creativo de su generación; Tom Hall, escritor y visionario; y Adrian Carmack (sin parentesco con John), el artista oscuro y detallista. Antes de fundar id, todos trabajaban en Softdisk, una empresa de software por suscripción en Louisiana, donde empezaron a clonar ilegalmente juegos de Nintendo en PC simplemente para demostrar que podían hacerlo.

El resultado fue una versión no autorizada de Super Mario Bros. para PC que enviaron a Nintendo… y a id. Nintendo los ignoró. Apogee Software los contrató. Y así nació el estudio que cambiaría el mundo.

Wolfenstein 3D: el padre del FPS

En 1992, id Software lanzó Wolfenstein 3D, el juego que estableció las bases del shooter en primera persona: perspectiva en primera persona, movimiento fluido, enemigos que caen al disparar. No era el primer juego con estas mecánicas, pero fue el primero en hacerlas tan accesibles, rápidas y adictivas que todo el mundo quiso imitarlas. El modelo de distribución shareware —el primer episodio gratis, el resto de pago— fue también revolucionario.

Doom: el juego que dividió al mundo

En diciembre de 1993 llegó Doom, y nada volvió a ser igual. La tecnología gráfica de John Carmack era incomprensiblemente avanzada para la época: pseudotres dimensiones, iluminación dinámica, velocidad de 35 fotogramas por segundo. El diseño de niveles de Romero era maquiavélico. Y la música de Bobby Prince ponía los pelos de punta. Doom fue tan popular que se estimó que estaba instalado en más ordenadores que Windows 95. Los sectores conservadores lo denunciaron como una simulación de asesinatos y culparon a Doom, junto con Marilyn Manson, de prácticamente todo el mal del mundo.

También inventó el multijugador en red local tal como lo conocemos, y el concepto de mods: miles de jugadores crearon sus propios niveles y los compartieron, anticipando décadas de cultura modding.

Quake y el salto al 3D real

En 1996, Quake dio el siguiente salto: entornos tridimensionales reales, físicas, y un motor —el Quake Engine— que licenciaron a otros estudios y que se convirtió en la base técnica de media industria durante años. Half-Life, Counter-Strike, Team Fortress: todos deben su existencia al motor de Quake.

El legado vivo: Doom Eternal y más allá

Después de ser adquirida por ZeniMax y posteriormente por Microsoft, id Software sigue en activo y vigente. Doom (2016) y Doom Eternal (2020) demostraron que la fórmula original —velocidad brutal, demonios, metal— sigue siendo insuperable cuando se ejecuta con maestría. El «Doom Slayer» es uno de los iconos más reconocibles del gaming moderno, y el estudio sigue siendo una referencia técnica para el sector.

id Software no inventó los videojuegos. Inventó el videojuego como experiencia visceral, como adrenalina pura, como arte en movimiento. Y eso no caduca.


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