Si creciste en los 2000, es imposible que no recuerdes los anuncios de politonos. Aquellos spots infinitos en la televisión, con números enormes, melodías sintetizadas y mascotas delirantes como la Rana Crazy Frog.
Fue un fenómeno global: durante varios años, el negocio de los politonos llegó a facturar más que la venta de CDs, impulsado por la piratería y la falta de alternativas legales de música digital.
Pero detrás de aquellas melodías monofónicas y polifónicas había un imperio económico levantado sobre SMS premium, modelos de suscripción encubiertos y empresas que dominaron el mercado sin competencia real.
Las empresas que controlaban el negocio
A principios de los 2000, varias compañías se especializaron en la distribución de politonos mediante SMS:
- Jamba! / Jamster: probablemente la más famosa del mundo. Propietaria de Crazy Frog y otros personajes virales.
- Zed Group (LaNetro Zed): gigante español que llegó a operar en más de 50 países.
- Movilisto: también española, posteriormente absorbida por Fox Mobile.
- Buongiorno: empresa italiana activa en toda Europa.
- Fox Mobile Distribution: encargada de distribuir contenidos para diversas operadoras.
Todas prácticamente funcionaban igual:
pagabas enviando un SMS premium, recibías un enlace o archivo WAP, y descargabas tu politono.
Pero el truco estaba en la letra pequeña: muchos SMS eran parte de suscripciones semanales que cobraban automáticamente.
Para millones de jóvenes, llegar a fin de mes sin un susto en la factura era una misión difícil.
Precios: el auténtico salvaje oeste de los SMS
Los precios variaban según el país, pero en España, por ejemplo:
- Un SMS premium solía costar 1,20 €, 1,50 € o 2 €.
- Las suscripciones podían ser de 3 a 6 € por semana.
- Algunos contenidos “exclusivos” costaban hasta 4,50 €.
En la práctica, un usuario podía pagar más por un politono que por un CD entero… sin darse cuenta.
Los anuncios mostraban el número de envío en grande y el precio en letra microscópica.
Hoy serían considerados publicidad engañosa.
Entonces, eran el pan de cada día.
La época dorada: cuando los politonos superaron a los CDs
A mediados de los 2000, la industria discográfica estaba patas arriba por la piratería de Napster, eMule y Ares.
Las ventas de CD caían en picado.
Mientras tanto, los politonos vivían su apogeo.
En algunos años concretos, la venta de politonos generó más ingresos que la venta física de CDs en varios países europeos y asiáticos.
Era música condensada en 8 bits… pero rentable a nivel absurdo.
La clave del éxito era simple:
- No se podían piratear fácilmente.
- Los SMS eran universales.
- Todo adolescente quería tener el móvil personalizado.
- La TV emitía anuncios sin descanso.
Fue un modelo perfecto para una generación previa al smartphone.
El reggaetón: combustible para el negocio
No puede contarse la historia de los politonos sin hablar del reggaetón.
A partir de 2004, con artistas como Daddy Yankee, Don Omar o Tego Calderón explotando globalmente, sus canciones se convirtieron en los politonos más vendidos del planeta.
Temas como:
- “Gasolina”
- “Dale Don Dale”
- “Pobre Diabla”
Se encontraban en miles de anuncios de SMS.
Eran ritmos perfectos para politonos: pegadizos, reconocibles y rítmicos incluso en versión polifónica.
Para muchos adolescentes, la primera vez que escucharon reggaetón no fue en la radio…
Fue en el móvil de un amigo.
El declive: el smartphone mata todo lo que toca
La caída de los politonos fue tan rápida como su ascenso. Las causas son claras:
1. La llegada del smartphone
Con iPhone (2007) y Android (2008), los móviles ya reproducían MP3 reales.
¿Por qué pagar por un politono cuando podías usar cualquier canción normal?
2. Internet móvil barato
Dejó obsoletos los SMS premium.
La gente empezó a descargar música completa, no melodías de 15 segundos.
3. Regulación más estricta
Las autoridades comenzaron a obligar a informar claramente de los precios y cancelar suscripciones.
Muchos negocios se desplomaron.
4. YouTube y Spotify
El streaming legal eliminó la necesidad de pagar por clips musicales en baja calidad.
5. Cambio generacional
Los más jóvenes ya no asociaban personalizar el móvil con el tono de llamada.
Esa era una característica muy de los 2000.
Lo que queda hoy: nostalgia y memes
Aunque el negocio desapareció, los politonos siguen presentes en la cultura pop:
- Crazy Frog resurge cada cierto tiempo.
- En TikTok se viralizan vídeos recreando anuncios de politonos.
- Algunos coleccionan los antiguos catálogos como reliquias digitales.
- Existen playlists retro con politonos clásicos.
Incluso el reggaetón mantiene parte del legado, pues fue el género que más politonos vendió en la historia.
Conclusión: un imperio que vivió rápido y murió joven
El negocio de los politonos es un recordatorio perfecto de la era previa al smartphone: creatividad, fraude, música sintetizada y un mercado multimillonario basado en SMS.
Nadie podía imaginar que melodías simplísimas llegarían a generar más ingresos que los CDs.
Pero así fueron los 2000: una mezcla de ingenuidad tecnológica, cultura televisiva y ganas de personalizarlo todo.





