Bután, el pequeño reino del Himalaya conocido por medir su progreso en términos de Felicidad Nacional Bruta, se ha convertido en un inesperado pionero del mundo cripto. En los últimos años, el país ha emprendido una transformación digital sin precedentes que combina identidad digital, minería de criptomonedas y alianzas tecnológicas globales.
Un experimento nacional que muchos ya consideran un modelo de soberanía digital del siglo XXI.
🔐 Identidad digital nacional sobre Ethereum
En octubre de 2025, Bután completó la integración técnica de su nuevo sistema nacional de identidad (NDI) sobre la blockchain pública de Ethereum, la segunda red más importante del mundo.
Este proyecto —impulsado por la Fundación Ethereum y el propio gobierno butanés— permitirá que sus más de 800.000 ciudadanos dispongan de una identidad digital autosoberana, segura y verificable desde cualquier parte del mundo.
Durante la ceremonia oficial celebrada en Thimphu, asistieron figuras de primer nivel como Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, y Aya Miyaguchi, directora ejecutiva de la fundación. El lanzamiento marcó el inicio de una nueva era: cada ciudadano dispondrá de un monedero digital de identidad, accesible mediante una aplicación móvil con autenticación biométrica.
A través de este monedero, cada persona podrá gestionar sus propios datos —desde historiales médicos y registros fiscales hasta títulos académicos— y compartir únicamente la información necesaria gracias al uso de pruebas de conocimiento cero (ZKP).
De esta manera, Bután elimina intermediarios y refuerza su soberanía digital, evitando depender de bases de datos centralizadas o proveedores externos.
Pese a su carácter innovador, el proyecto enfrenta desafíos: el costo de las comisiones en Ethereum, las preocupaciones sobre privacidad y la brecha digital entre zonas urbanas y rurales. Sin embargo, el país se ha consolidado como el primer Estado del mundo en implantar una identidad nacional descentralizada a gran escala.
💰 Bután y sus inversiones en Bitcoin
Paralelamente, el gobierno butanés ha apostado fuerte por las criptomonedas como reserva de valor estratégica.
A través de su fondo soberano, Druk Holding & Investments (DHI), el país ha operado granjas de minería de Bitcoin en secreto desde 2019, aprovechando su abundante energía hidroeléctrica 100 % renovable.
Actualmente, Bután es el quinto país del mundo con mayores reservas de Bitcoin, con alrededor de 11.286 BTC (unos 1.300 millones de dólares), equivalentes a cerca del 30 % de su PIB.
Durante la pandemia, el reino intensificó la inversión en minería digital para diversificar su economía, dependiente tradicionalmente del turismo y la agricultura.
Entre 2021 y 2023, invirtió más de 500 millones de dólares en infraestructuras y equipos, llegando a operar cinco grandes centros de minería y un sexto en construcción.
Los documentos judiciales tras las quiebras de Celsius y BlockFi revelaron que Bután participó activamente en los mercados internacionales de criptomonedas, gestionando decenas de millones en BTC, ETH y USDC, y realizando préstamos y operaciones estratégicas.
Aunque parte de estas maniobras se mantuvieron discretas, evidencian una gestión profesional del portafolio digital del país.
🤝 Alianzas tecnológicas: Binance, Bitdeer y Ripple
El plan cripto de Bután no se limita a la minería.
En 2025, el gobierno lanzó junto a Binance Pay y el DK Bank el primer sistema nacional de pagos con criptomonedas para turismo.
Hoy, más de 1.000 establecimientos —desde hoteles y restaurantes hasta tiendas artesanales— aceptan pagos en cripto que se convierten automáticamente a ngultrum, la moneda local, protegiendo a los comerciantes de la volatilidad.
Además, DHI se asoció con Bitdeer para construir un centro de minería verde de 100 MW en Gedu, equipado con 30.000 máquinas y alimentado por energía hidroeléctrica limpia.
Este proyecto, valorado en 500 millones de dólares, simboliza la ambición de Bután por liderar la minería sostenible a nivel mundial.
Y en el ámbito monetario, la Autoridad Monetaria Real colaboró con Ripple para explorar una versión digital del ngultrum, su moneda oficial.
Con ello, Bután combina la innovación de las criptomonedas con el control regulatorio de una CBDC (moneda digital del banco central).
📊 Impacto en la economía y el ngultrum
A pesar de su profunda integración en el ecosistema cripto, Bután ha mantenido estable su moneda nacional, el ngultrum (BTN), anclado a la rupia india desde 1974.
Los proyectos blockchain no sustituyen su sistema monetario, sino que lo refuerzan: las transacciones turísticas en Bitcoin o USDC se convierten automáticamente a ngultrum, garantizando que siga siendo el medio de pago dominante.
En términos de inclusión financiera, la transformación digital está acercando los servicios estatales y bancarios a toda la población, incluso a quienes viven en zonas rurales.
Cualquier ciudadano puede identificarse con su monedero NDI para acceder a servicios médicos, educativos o fiscales.
A la vez, pequeños comerciantes ahora pueden cobrar en cripto a turistas extranjeros sin necesidad de datáfonos, recibiendo su dinero al instante en moneda local.
Por el lado macroeconómico, los ingresos derivados de la minería de Bitcoin han fortalecido las reservas nacionales y financiado programas públicos.
Cuando el precio de Bitcoin sube, las ganancias refuerzan el presupuesto estatal sin necesidad de emitir más dinero.
Si bien la volatilidad sigue siendo un riesgo, Bután ha adoptado un enfoque prudente: conservar la mayoría de sus BTC y vender solo lo necesario.
🌍 Un modelo único de desarrollo
El caso de Bután muestra que incluso un pequeño país puede liderar grandes transformaciones digitales.
Su estrategia combina innovación tecnológica, sostenibilidad energética e inclusión social bajo una filosofía propia: la Felicidad Nacional Bruta.
Mientras otras naciones aún debaten sobre cómo integrar blockchain en sus sistemas públicos, el Reino del Dragón del Trueno ya lo ha hecho realidad.
Y lo ha hecho sin perder su esencia: respeto por la naturaleza, prudencia económica y búsqueda de bienestar colectivo.





