El incidente de Palomares es uno de los episodios más delicados —y menos conocidos fuera de España— de la Guerra Fría. En enero de 1966, cuatro bombas nucleares estadounidenses cayeron accidentalmente sobre territorio español tras un accidente aéreo. Dos de ellas se rompieron y contaminaron la zona con material radiactivo; otra terminó en el mar y tardó meses en recuperarse.
Todo ocurrió sin guerra, sin ataque enemigo y en pleno franquismo.
Qué pasó exactamente
El 17 de enero de 1966, un bombardero B-52 de la Fuerza Aérea de EE. UU., que transportaba armas nucleares, chocó en pleno vuelo con un avión cisterna durante una maniobra de repostaje sobre la costa de Almería.
El resultado fue inmediato:
- ambos aviones se desintegraron en el aire
- murieron 7 militares estadounidenses
- cuatro bombas nucleares B28 cayeron sobre la zona de Palomares, una pedanía de Cuevas del Almanzora
Las bombas: sin explosión nuclear, pero con contaminación
Ninguna de las bombas detonó de forma nuclear. Sin embargo:
- dos impactaron en tierra y explotaron convencionalmente, liberando plutonio
- una cayó intacta
- otra terminó en el mar Mediterráneo, a varios kilómetros de la costa
La explosión convencional dispersó partículas radiactivas sobre campos agrícolas y zonas habitadas.
La búsqueda en el mar: una operación sin precedentes
La bomba caída al mar supuso el mayor problema. Durante 80 días, EE. UU. desplegó una operación masiva con:
- barcos de la Marina
- minisubmarinos
- sonares y equipos de rescate
Finalmente, el artefacto fue localizado y recuperado a gran profundidad. La operación fue uno de los primeros grandes rescates nucleares submarinos de la historia.
Limpieza y encubrimiento
Para minimizar el impacto político:
- se retiraron miles de toneladas de tierra contaminada
- los residuos fueron enviados a EE. UU.
- se realizaron controles médicos a los vecinos
En un gesto propagandístico, el ministro franquista Manuel Fraga se bañó públicamente en la playa junto al embajador estadounidense para transmitir “normalidad”.
La realidad fue otra: zonas valladas, restricciones agrícolas y vigilancia radiológica durante décadas.
Consecuencias a largo plazo
- Parte del terreno permaneció contaminado durante más de 50 años
- En 2015, España y EE. UU. firmaron un acuerdo para la retirada definitiva de suelos contaminados
- Palomares sigue siendo símbolo del riesgo nuclear en tiempos de paz
El incidente también provocó cambios en los protocolos estadounidenses sobre vuelos con armas nucleares activas.
Por qué Palomares sigue importando hoy
Palomares demuestra que:
- los mayores riesgos nucleares no siempre vienen de la guerra
- los accidentes “imposibles” ocurren
- la gestión política del miedo puede ser tan importante como la técnica
En plena Guerra Fría, cuatro bombas nucleares cayeron sobre un pueblo agrícola… y el mundo siguió girando.





