El Big One de Japón: el megaterremoto que lleva décadas esperando su momento

Los sismólogos japoneses no se preguntan si va a ocurrir. Se preguntan cuándo. Y la respuesta que manejan es tan incómoda que el gobierno nipón ha puesto en marcha uno de los sistemas de preparación ante desastres más sofisticados del mundo para un terremoto que todavía no ha llegado.

Se llama el Big One. Su epicentro probable está bajo el océano, a lo largo de la fosa de Nankai, una grieta tectónica que recorre 700 kilómetros frente a las costas del Pacífico japonés. Y cuando llegue, los modelos científicos estiman que podría matar a más de 300.000 personas.

Qué es la fosa de Nankai y por qué es tan peligrosa

La fosa de Nankai es la zona donde la placa tectónica filipina se hunde bajo la placa euroasiática, acumulando tensión de forma continua. Este proceso, llamado subducción, libera esa energía de golpe cada 100-150 años en forma de megaterremoto.

El último gran seísmo en esta zona fue en 1946. Desde entonces, la tensión acumulada no ha parado de crecer.

En enero de 2025, el Comité de Investigación de Terremotos del gobierno japonés actualizó su estimación: hay una probabilidad de entre el 70% y el 80% de que un megaterremoto de magnitud 8 a 9 o superior ocurra en la fosa de Nankai en los próximos 30 años. En agosto de 2024, un terremoto de magnitud 7.1 cerca de la fosa provocó la primera alerta oficial de megaterremoto en la historia de Japón.

Qué podría pasar: los números del escenario catastrófico

Los modelos del gobierno japonés para el peor escenario posible son brutales:

  • Magnitud superior a 9.0 en la escala Richter.
  • Tsunami de hasta 30 metros de altura en algunas zonas costeras.
  • Afectación directa a las regiones de Tokái, Kinki y Shikoku, incluyendo ciudades como Nagoya, Osaka y partes de la región de Tokio.
  • Hasta 300.000 muertos en el escenario extremo, según estimaciones oficiales.
  • Daños económicos que podrían superar el billón de dólares.

Cómo se prepara Japón para lo inevitable

Japón lleva décadas preparándose con una seriedad que pocos países del mundo pueden igualar. Los edificios están construidos con normativas antisísmicas entre las más estrictas del planeta. Hay sistemas de alerta temprana que dan avisos de segundos a minutos antes de que lleguen las ondas sísmicas. Los simulacros de evacuación son obligatorios en colegios y empresas.

Pero incluso con toda esa preparación, las autoridades reconocen que un seísmo de magnitud 9 en la fosa de Nankai sería un desastre de una escala sin precedentes en la historia moderna de Japón.

El factor humano: 33 millones de personas en zona de riesgo

El problema no es solo geológico. Es demográfico. En las zonas costeras potencialmente afectadas por el tsunami viven decenas de millones de personas, muchas de ellas en ciudades que llevan siglos construidas junto al mar por razones históricas y económicas.

Moverlas no es una opción realista. La única alternativa es construir sistemas de evacuación vertical — edificios de refugio de varios pisos en las zonas de mayor riesgo — y confiar en que los minutos de aviso sean suficientes para que la gente llegue a ellos.

El Big One no tiene fecha. Pero Japón ya vive con él, lo planifica, lo enseña en los colegios y lo lleva integrado en su cultura desde hace generaciones. Porque en el país más sísmicamente activo del mundo, la pregunta no es si el suelo va a temblar. Es cuánto.


🛒 Para entender la Tierra y el cosmos que habitamos

🔗 Nowtrail puede recibir una comisión por las compras realizadas a través de estos enlaces, sin coste adicional para ti.