Científicos emulan el cerebro completo de una mosca y lo conectan a un cuerpo virtual

Un equipo de científicos acaba de lograr algo que hasta hace poco solo existía en los guiones de ciencia ficción: copiar el cerebro completo de una mosca de la fruta y conectarlo a un cuerpo virtual en una simulación por ordenador. El resultado es una mosca digital que camina, se alimenta y se acicala — sin haber sido programada para hacer ninguna de esas cosas.

El experimento, realizado por la empresa EON Systems, marca el primer caso documentado de emulación cerebral completa en un animal, y abre una pregunta que incomoda a muchos: ¿qué impide repetir esto con un cerebro más complejo?

125.000 neuronas, 50 millones de conexiones

El cerebro de la Drosophila melanogaster — la mosca del vinagre que puebla las cocinas en verano — contiene aproximadamente 125.000 neuronas y 50 millones de sinapsis. No es mucho comparado con los 86.000 millones de neuronas del cerebro humano, pero es lo suficientemente complejo como para que cartografiarlo haya llevado años de trabajo a equipos de Google y al Instituto Janelia.

Ese mapa neuronal completo, llamado conectoma, fue publicado en 2023. EON Systems tomó ese mapa y lo siguiente fue aún más ambicioso: convertirlo en un modelo computacional funcional, neurona a neurona, sinápsis a sinápsis.

La mosca virtual que nadie programó

El equipo liderado por el científico Philip Shiu utilizó el marco NeuroMechFly v2 para conectar la emulación cerebral a un cuerpo físico simulado en el motor de física MuJoCo. El resultado es una mosca digital que vive en su propia simulación.

Lo más sorprendente no es que funcione, sino cómo funciona: la mosca virtual exhibe comportamientos como caminar, acicalarse y alimentarse con un 91% de precisión respecto a una mosca real — sin haber recibido ningún entrenamiento previo de inteligencia artificial, sin datos de comportamiento, sin instrucciones explícitas.

Simplemente, la estructura del cerebro, bien replicada, genera el comportamiento de forma emergente.

¿Qué significa esto para la ciencia?

Los propios investigadores son cautelosos: advierten de que los resultados no deben interpretarse como una prueba definitiva de que la estructura cerebral sola es suficiente para replicar por completo el comportamiento de un animal. Faltan detalles sobre las interfaces motoras, datos funcionales adicionales y procesos de aprendizaje que aún no están modelados.

Pero el hito simbólico es innegable. Por primera vez en la historia, un cerebro biológico completo ha sido copiado, simulado y conectado a un cuerpo virtual que se comporta de forma autónoma.

Las implicaciones van desde la neurociencia pura — entender cómo los circuitos cerebrales generan comportamiento — hasta la inteligencia artificial, donde esta aproximación podría inspirar arquitecturas de red radicalmente distintas a las actuales transformers.

El camino hacia cerebros más complejos

La mosca de la fruta fue elegida precisamente por ser el animal con el conectoma más completo disponible. El siguiente objetivo científico es el C. elegans, un gusano con apenas 302 neuronas cuyo conectoma se conoce desde los años 80, y más adelante el ratón, con 70 millones de neuronas.

El cerebro humano queda lejos — muy lejos — pero cada experimento como este acorta la distancia conceptual entre la biología y la computación. Y esa distancia, cada vez más pequeña, es la que hace que preguntas antes filosóficas empiecen a tener respuestas técnicas.


🛒 Si te apasiona la neurociencia y la biología del cerebro

🔗 Nowtrail puede recibir una comisión por las compras realizadas a través de estos enlaces, sin coste adicional para ti.