Birds Aren’t Real: la conspiración falsa que se hizo más real que muchas verdaderas

Internet ha visto teorías de la conspiración para todos los gustos, pero pocas tan brillantes (y peligrosamente creíbles) como Birds Aren’t Real. Lo que nació como una broma improvisada en 2017 acabó convirtiéndose en uno de los mayores experimentos sociales de la era de la posverdad.

Spoiler: los pájaros sí existen. Pero la historia merece ser contada.


El origen del caos: un cartel y mucho descaro

Todo empezó en enero de 2017, en Memphis (Tennessee), durante la Women’s March.
Peter McIndoe, entonces un estudiante de 18 años, decidió trolear a unos contramanifestantes pro-Trump de la forma más absurda posible.

Arrancó un cartel, lo giró y escribió tres palabras sin pensar demasiado:

Birds Aren’t Real

Cuando le pusieron un micrófono delante, improvisó una conspiración completa sobre la marcha. El vídeo se viralizó. Y en lugar de admitir la broma… decidió llevarla hasta el final.

Durante cuatro años, McIndoe interpretó el papel de conspiranoico radical perseguido por el “Estado Profundo”, sin romper el personaje.


El “lore”: una conspiración tan absurda que casi funciona

Para sostener el chiste, McIndoe y su amigo Connor Gaydos construyeron un universo narrativo sorprendentemente coherente. Según la “versión oficial”:

  • El Gran Exterminio (1959–1971)
    El gobierno de EE. UU. habría eliminado a 12.000 millones de aves usando toxinas químicas.
  • El Reemplazo
    Todas las aves fueron sustituidas por drones de vigilancia idénticos.
  • El caso JFK
    John F. Kennedy fue asesinado por negarse a firmar la orden de exterminio de los pájaros.
  • Cables eléctricos = cargadores
    Las aves no descansan sobre cables: recargan sus baterías por inducción.
  • Defecaciones sospechosas
    Si un pájaro te caga encima, no es mala suerte: es un rastreador líquido.

Ridículo… y al mismo tiempo inquietantemente similar a conspiraciones reales que circulan por internet.


El verdadero objetivo: reírse para entender el problema

En 2021, McIndoe rompió el personaje en una entrevista con el The New York Times y más tarde lo explicó con calma en una charla TED (2023).

La idea nunca fue engañar, sino poner un espejo delante de la desinformación moderna.

Su razonamiento era simple y demoledor:

  • Si los datos ya no convencen…
  • si la gente cree cualquier cosa dicha con seguridad…
  • entonces quizá el absurdo sea la mejor herramienta pedagógica.

“Es un experimento social que demuestra lo fácil que es propagar desinformación si se presenta con suficiente confianza.”
— Peter McIndoe


¿Hay gente que se lo cree de verdad?

Aquí entra en juego la Ley de Poe: sin una señal clara, es casi imposible distinguir una parodia extrema de una creencia real.

  • 🟢 La mayoría lo sabe
    Los llamados Bird Truthers participan conscientemente en la broma: camisetas, pancartas, manifestaciones falsas.
  • 🟡 El roleplay infinito
    Muchos siguen fingiendo que es real incluso tras la confesión del creador, simplemente porque es más divertido así.
  • 🔴 Casos aislados, pero reales
    En plataformas como TikTok o YouTube Shorts, algunos usuarios han llegado a dudar de la biología básica… al consumir clips fuera de contexto.

Y ahí está la lección incómoda.