Crimson Desert: el open world de Pearl Abyss que no deja a nadie indiferente

Crimson Desert y la trampa de las expectativas

Tres millones de copias vendidas en la primera semana. Es el dato que Pearl Abyss quería que recordásemos sobre Crimson Desert. Pero hay otro que también define este lanzamiento: una puntuación de 78 en Metacritic que hundió el valor bursátil de la compañía el mismo día en que salieron los análisis.

Eso no suena a fracaso. Pero tampoco suena al bombazo que prometían años de tráilers y promesas.

Pearl Abyss lleva más de seis años anunciando un open world de nueva generación. El resultado es un juego espectacular en lo visual y profundo en lo mecánico, pero con una identidad tan difusa que cuesta definir. ¿Es un action RPG? ¿Un sandbox? ¿Una experiencia narrativa? Crimson Desert intenta ser todo a la vez y por eso no termina de convencer a todos por igual.

Lo que Crimson Desert hace mejor que nadie

Técnicamente, el juego es una exhibición. Corre con una solidez envidiable en PS5, Xbox Series y PC en una época en que estamos acostumbrados a que los open worlds de esta escala salgan rotos o cargados de parches del día uno.

El sistema de combate es su punto más fuerte. Cada enfrentamiento tiene peso, consecuencias físicas y una variedad de opciones que van mucho más allá de machacar botones. Bloqueos activos, contraataques con ventana precisa, habilidades especiales que se encadenan de forma fluida: si te gustan los sistemas de combate elaborados, aquí tienes material para cientos de horas.

El mundo es gigantesco y tiene personalidad propia. Hay aldeas, ruinas, biomas variados y un lore trabajado. Explorarlo se siente genuinamente épico, con esa sensación de que siempre hay algo nuevo al doblar la siguiente curva.

Las sombras del lanzamiento

Sin embargo, hay problemas que no podemos ignorar.

La narrativa pierde el hilo con demasiada frecuencia. El protagonista tiene carisma, pero la historia principal tarda mucho en encontrar su ritmo y mezcla demasiados elementos sin jerarquizarlos bien. En un open world tan largo, eso pesa.

Los controles en algunas mecánicas de plataformas y escalada han generado quejas generalizadas. No es un problema que rompa la experiencia, pero sí uno que frustra innecesariamente en un juego que en todo lo demás se siente muy pulido.

Y luego está la polémica que nadie esperaba: jugadores identificaron pinturas y señales en el juego que parecían generadas con IA. Pearl Abyss lo confirmó y prometió una revisión completa del apartado artístico. Una mancha innecesaria en un título que, en lo propio, tiene talento artístico de sobra.

¿Vale la pena comprarlo ahora?

Si te apasionan los open worlds con sistemas profundos y no te importa que la historia no sea redonda, Crimson Desert ofrece decenas de horas de contenido sólido. Es un juego que no convence a todo el mundo, pero tiene suficiente sustancia como para que los fans del género lo disfruten sin remordimientos.

Pearl Abyss ha prometido parches y mejoras rápidas. Comprar ahora o esperar unos meses depende de cuánta tolerancia tengas a las imperfecciones de lanzamiento.

Lo que está claro es que nadie sale indiferente. Y eso, en el panorama del gaming de 2026, ya es bastante difícil de conseguir.


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