Te lo digo tal cual: tuve la ocasión de ver Universo Makina en directo y fue apoteósico. De esas noches en las que entras con ganas y sales con la sensación de haber vivido algo más grande que una sesión: un viaje en el tiempo, un subidón colectivo, una comunión de pista con gente que conoce los temas, los cortes, las subidas… y esa energía que solo tiene la makina cuando está bien hecha.
Ver a DJ Pastis y Buenri en cabina, con ese dominio del ritmo y ese oficio de años, es como ver a alguien que no solo pincha: manda. Y por si fuera poco, poder vivirlo como “dos leyendas” del makineo compartiendo momentos y repertorio… es de esos lujos que te quedan grabados.
¿Qué es Universo Makina?
“Universo Makina” no es simplemente un bolo más. Es un formato de gira pensado como espectáculo: sonido contundente, selección muy “remember” pero con pegada, y una puesta en escena que busca que el público se sienta dentro, no mirando desde fuera.
La idea es clara: revivir la esencia de aquella época, pero con un show actual y con nombres que no necesitan presentación para quien haya mamado el movimiento.
Los inicios: de la ruta de salas a iconos del género
Para entender por qué esto mueve tanta gente hoy, hay que volver a finales de los 90 y principios de los 2000. Era el tiempo de las discotecas enormes, de los viajes en coche para ir a “la sala”, de quedadas, de flyers, de cintas, de CDs grabados, de peñas enteras organizando la noche como si fuera una expedición.
En ese caldo de cultivo crecieron figuras como Pastis y Buenri que se volvieron referencia: no solo por técnica, sino por personalidad, por selección y por saber leer una pista como un libro abierto.
La makina tenía algo muy especial:
- subidas que te levantaban del suelo,
- melodías que se te quedaban en la cabeza,
- y un ritmo que no te daba tregua.
Era música de “ir a por todas”. Y eso, cuando se vive en una sala llena, es imposible de explicar con palabras.
Contexto de la época: por qué pegó tan fuerte
La makina no fue solo “música rápida”. Fue cultura. Y también fue contexto social:
- Había una juventud con ganas de identidad propia, de pertenecer a algo.
- La discoteca era el punto de encuentro: se iba a bailar, sí, pero también a formar tribu.
- Y el ambiente era intenso: amistad, euforia, escapismo, noches largas, fines de semana que parecían películas.
Por eso hoy, cuando suenan esos temas, a mucha gente no le entra nostalgia “de postal”. Le entra memoria emocional. Es como si el cuerpo recordara antes que la cabeza.
La parte dura: excesos, presión y adicciones (hablarlo sin morbo)
Y aquí viene la parte seria. Aquella época también tuvo sombras. La noche, el ritmo, las giras, la presión de estar siempre arriba… y el entorno de fiesta pueden pasar factura.
En el caso de DJ Pastis, él mismo ha hablado en distintas ocasiones de problemas con las drogas y de procesos de recuperación. Lo menciono porque me parece importante decirlo con respeto: no como chisme, sino como algo real que muchas personas han vivido (y viven). Y, precisamente por eso, verlo hoy arriba, tirando de energía, de oficio y de presencia, tiene un valor añadido: es supervivencia y reconstrucción.
Y si alguien que lee esto está en un momento complicado: pedir ayuda no es “fallar”. Es empezar a ganar.
Mi experiencia: cómo se vive en directo 🔥
En vivo es una barbaridad. Lo describiría así:
- primer golpe de bombo: el pecho vibra,
- la sala entra en sincronía,
- y de repente estás sonriendo sin darte cuenta.
Hay un punto en el que miras alrededor y ves gente de distintas edades con la misma cara: “esto me representa”. No es solo música; es historia compartida. Y cuando la sesión está bien construida, con subidas, cortes, clásicos, y ese toque de “ahora te lo suelto”, la sala explota como si fuera una final.
Si tienes ocasión… ve. De verdad.
No te lo digo por quedar bien: merece mucho la pena.
Tanto si viviste la época como si llegas por curiosidad, Universo Makina es de esos eventos que te dejan algo:
- si eres veterano, te conecta con una parte de tu vida
- si eres nuevo, entiendes por qué la gente habla de esto como si fuera religión
Y al final, eso es lo bonito: que una música que muchos daban por “pasada” siga levantando salas y juntando a la gente.





