Hubo una época en la que abrir un bote de ColaCao era una aventura. Metías el brazo hasta el fondo, te manchabas sin piedad y rebuscabas como si estuvieras excavando un yacimiento arqueológico. El regalo daba igual… hasta que lo encontrabas. Entonces empezaba la magia.
Este es el ranking definitivo de los regalos más míticos, absurdos y entrañables que acompañaron a millones de desayunos en España.
1. La Baticao (la reina absoluta)
No hay discusión posible. La Baticao es el Santo Grial del ColaCao. Prometía acabar con los grumos —algo que nunca logró del todo— pero daba exactamente igual.
Por qué está en el nº1
Porque todo el mundo quiso una. Porque hubo decenas de versiones. Y porque simboliza mejor que nada la infancia frente a un vaso de leche.

2. Las latas metálicas vintage
Antes del plástico, el ColaCao venía en latas de metal que parecían diseñadas para sobrevivir a un apocalipsis.
El legado
No se tiraban jamás: pasaban a ser costureros, cajas de galletas o cofres del tesoro domésticos. Hoy se venden como decoración retro por precios que rozan lo absurdo.

3. Turbo Cao
La Baticao pasada por el gimnasio. Una taza con motor que creaba un remolino hipnótico mientras mezclaba el cacao.
La experiencia
Ver girar la leche era casi tan importante como bebérsela.
La polémica
Funcionaba mejor con cacao instantáneo que con el ColaCao clásico. Los grumos siempre tuvieron la última palabra.

4. El taburete de ColaCao
Uno de esos regalos que nadie esperaba… y que acabó durando décadas. Un taburete resistente, práctico y sorprendentemente bien diseñado para ser un simple regalo promocional.
Por qué fue especial
No era un juguete ni un gadget: era mobiliario de verdad. Servía para llegar al fregadero, sentarse a desayunar o apoyar cualquier cosa. Muchos sobrevivieron mudanzas, trasteros y casas de pueblo.

5. La radio
Una radio AM/FM camuflada dentro de un bote de ColaCao a escala.
Por qué era especial
Parecía un desayuno, pero era contrabando tecnológico. Podías llevarla al colegio y escuchar música como si fueras un espía infantil.

6. Los Kao Kao (muñecos y merchandising)
ColaCao creó su propio universo de personajes a principios de los 2000.
La clave
No era un solo regalo: eran figuras, cómics y accesorios que convertían el desayuno en una franquicia.

7. El merchandising olímpico (Barcelona ‘92)
ColaCao y el deporte siempre fueron de la mano, pero en los Juegos Olímpicos se superaron.
La joya
Sudaderas y bolsas deportivas que hoy son piezas vintage muy cotizadas en reventa.

8. El karaoke (micrófono ColaCao)
Diversión ilimitada para los niños. Tortura sonora para los padres.
El recuerdo
Un clásico de las navidades de los 2000 que demostró que no todos los regalos eran buena idea… pero sí memorables.

9. La heladera / Batihelado
Cuando el ColaCao caliente dejaba de apetecer, llegaban los polos.
El invento
Cubiteras y mini-máquinas para hacer helados caseros. El sabor era intenso, pero el orgullo era máximo.

10. Los hinchables de verano
Colchonetas, sillones y balones gigantes para piscina y playa.
El recuerdo imborrable
El olor a plástico nuevo y los pulmones al límite inflando a pulmón porque el hinchador nunca aparecía.

Los regalos de ColaCao no eran simples promociones: eran parte de la cultura popular. Objetos que hoy despiertan nostalgia inmediata y que, en muchos casos, han pasado de ser juguetes a convertirse en piezas de coleccionista.
Si quieres, el siguiente paso puede ser un artículo sobre cuáles de estos regalos valen dinero hoy en el mercado de segunda mano y cuáles siguen siendo puro recuerdo.





