Durante semanas, internet estuvo convencido de una cosa: **Timothée Chalamet y EsDeeKid podían ser la misma persona… o al menos universos paralelos del mismo ser. El parecido físico era tan evidente que el meme se viralizó sin frenos, alimentado por comparativas, edits y teorías cada vez más creativas.
Lo interesante no fue solo el parecido. Fue el silencio estratégico. Timothée nunca lo desmintió de forma clara en entrevistas ni apariciones públicas. Nada de “no, no soy yo”. Nada de cortar el rollo. Al contrario: dejó que la duda respirase, que el meme creciera solo y que el algoritmo hiciera su trabajo.
Mientras tanto, EsDeeKid jugó su papel a la perfección. Lejos de intentar aclarar nada, se subió a la ola con naturalidad, entendiendo algo clave: en internet, la ambigüedad bien gestionada vale oro.
El giro final fue de manual. Ambos apareciendo juntos en un tema. Meme → expectativa → payoff. No como broma puntual, sino como movimiento cultural consciente. Lo que empezó como “¿son la misma persona?” terminó siendo contenido, música y conversación global.
¿Por qué esto es una masterclass digital?
- No matar el meme cuando está vivo.
- Dejar espacio al público para teorizar y compartir.
- Convertir ruido en producto, sin forzarlo.
- Entender el timing: esperar lo justo para el golpe final.
Internet premia a quien sabe jugar con sus reglas. Y aquí se jugó perfecto. No hubo desmentidos innecesarios, no hubo prisas, no hubo explicación previa. Solo narrativa, silencio y un final que cerró el círculo.
Moraleja clara: hoy, saber cuándo no decir nada puede ser la mejor estrategia de marketing. Y Timothée + EsDeeKid lo demostraron sin dar una sola lección… simplemente haciéndolo.





