Funko nació en 1998 en Snohomish, Washington, de la mano de Mike Becker, un coleccionista amante de los objetos retro. Su primera figura —un bobblehead inspirado en la mascota del restaurante Big Boy— marcó el espíritu inicial de la empresa: juguetes de estética vintage con encanto, simples y accesibles. La marca creció poco a poco, pero el verdadero punto de inflexión llegó en 2005, cuando Brian Mariotti asumió el control y expandió agresivamente el catálogo de licencias.
El gran salto llegó en 2011 con la creación de Funko Pop!, la línea de figuras de vinilo que se convertiría en un icono cultural. Con sus cabezas grandes, cuerpos diminutos y ojos negros brillantes, las Pop! conquistaron rápidamente a coleccionistas de todo el mundo. Ese diseño simple, fácilmente reconocible y adaptable a cualquier personaje, fue clave para su éxito.
El boom: accesibilidad, omnipresencia y cultura pop
Durante más de una década, Funko Pop! fue omnipresente. Las figuras aparecieron en jugueterías, grandes superficies, tiendas de cómics, comercios online e incluso gasolineras. La estrategia era clara: si un personaje existía en la cultura popular, podía existir en versión Funko.
Desde superhéroes y protagonistas de series hasta cantantes, deportistas, personajes de videojuegos e iconos del cine clásico, la expansión fue descomunal. Su precio accesible permitió que cualquier fan pudiera coleccionarlos, y la producción constante de nuevas figuras mantenía al público enganchado.
Al mismo tiempo, surgió un mercado secundario potente: ferias de coleccionismo, grupos de compraventa, ediciones limitadas y convenciones exclusivas que multiplicaban el atractivo de la marca. Funko pasó así de ser un simple juguete a un símbolo del fandom global.
El mercado de “reliquias Funko”: piezas que valen cientos o miles de euros
Durante la época dorada, el mercado de segunda mano vivió un auge sin precedentes. Algunas figuras se revalorizaron hasta cifras impresionantes. Ediciones limitadas de convenciones, variantes exclusivas, producciones retiradas y piezas con errores de fábrica se convirtieron en auténticos tesoros para coleccionistas.
Entre las figuras más codiciadas destacan:
- Ediciones únicas fabricadas para la Comic-Con de San Diego.
- Versiones metálicas o “chrome” de personajes icónicos.
- Variantes “glow in the dark”, “flocked” (con textura aterciopelada) o holográficas.
- Las primeras tiradas de personajes de culto de los 80 y 90.
Incluso hubo figuras concretas —casos muy excepcionales— que alcanzaron valoraciones superiores a los 5.000 € y, en subastas privadas, precios mucho más altos. Si bien ya no es común ver cifras estratosféricas, estas piezas siguen siendo consideradas el “oro” del coleccionismo Funko.
Sin embargo, el grueso del catálogo no corrió la misma suerte. A medida que la empresa saturó el mercado con miles y miles de modelos, buena parte del valor de reventa se desplomó. El exceso de oferta eliminó la escasez, un factor clave para cualquier pieza de colección.
El declive: sobreproducción, deuda y un mercado cansado
El éxito masivo se convirtió, paradójicamente, en el origen de su caída. Funko comenzó a producir figuras a un ritmo tan acelerado que el mercado terminó desbordándose. Solo en los últimos años, la marca manejó miles de licencias activas, lanzando nuevos modelos casi semanalmente.
Este modelo colapsó por varios motivos:
1. Saturación del mercado
La empresa produjo mucho más de lo que podía vender. Tiendas llenas de Funko Pop! sin rotación, líneas enteras que pasaban desapercibidas y coleccionistas que no podían seguir el ritmo.
2. Pérdida de valor del producto
Cuando un objeto supuestamente “coleccionable” deja de ser raro, deja de ser valioso. La mayoría de figuras modernas tienen muy poca demanda, lo que hundió el mercado de reventa y la percepción de “exclusividad”.
3. Cambios en los gustos del consumidor
El público coleccionista empezó a orientarse hacia piezas más premium, artesanales o de marcas con tiradas limitadas reales. La estética Funko —simplicidad y vinilo masificado— comenzó a perder atractivo frente a figuras de mayor calidad o propuestas más sofisticadas.
4. Problemas logísticos y financieros
Funko acumuló un exceso enorme de inventario. Se llegó incluso a destruir stock para reducir costes de almacenamiento, un síntoma claro de crisis. Paralelamente, la empresa arrastró deudas millonarias y una caída sostenida en ventas.
5. Reducción del espacio en tiendas físicas
Muchas cadenas comenzaron a reducir o retirar la sección de Funko ante la baja rotación de productos, limitando la visibilidad de la marca.
¿Siguen existiendo colabs top y figuras icónicas?
Sí, y forman parte importante del legado Funko. La marca llegó a colaborar con:
- Marvel, DC y Star Wars
- Disney y Pixar
- Videojuegos como Fortnite, Pokémon, The Witcher o Overwatch
- Bandas de rock y pop
- Películas clásicas, anime y series contemporáneas
- Celebridades y figuras históricas
Estas colaboraciones definieron la estética pop de toda una generación. Aunque ya no mueven el mismo furor, todavía existen fans que disfrutan de estas líneas.
¿Qué futuro le espera a Funko?
En sus últimas declaraciones públicas, la empresa ha reconocido abiertamente que su continuidad está en riesgo. La combinación de deuda elevada, exceso de inventario, caída de ventas y pérdida de interés del consumidor son los ingredientes de un posible escenario de quiebra en los próximos años.
Entre las opciones que se barajan para salvar la marca están:
- Reducir drásticamente la producción.
- Reorientarse a líneas más exclusivas y limitadas.
- Reestructurar la compañía o buscar nuevos inversores.
- Apostar por coleccionismo premium o colaboraciones más selectivas.
Sin embargo, incluso con cambios agresivos, la recuperación podría ser difícil. La época dorada del coleccionismo masivo de vinilo parece haber terminado.
Funko Pop! fue durante más de una década un símbolo del fandom mundial. Hoy, ese gigante cultural lucha por sobrevivir. Si no consigue reinventarse a tiempo, podría convertirse en otro caso más de un fenómeno que, tras crecer demasiado rápido, terminó cayendo bajo el peso de su propio éxito.





