El día que Kevin Love anotó 34 puntos en un solo cuarto: la noche que rozó la historia de la NBA

El 23 de noviembre de 2016, Kevin Love protagonizó una de las actuaciones individuales más salvajes de la era moderna de la NBA. En un duelo entre los Cleveland Cavaliers y los Portland Trail Blazers, el ala-pívot anotó 34 puntos únicamente en el primer cuarto, convirtiendo la cancha en un espectáculo de tiro y eficacia pocas veces visto.

Love terminó aquel cuarto con 34 puntos en 9 de 10 en tiros de campo, incluidos 8 triples prácticamente sin fallo. Cleveland anotó 46 puntos en el período, y Love fue responsable de casi todos ellos. Su nivel de acierto fue tan exagerado que Portland llegó a pedir tiempo muerto varias veces sin saber muy bien cómo frenar la avalancha.

¿Qué récord alcanzó Kevin Love con esta hazaña?

Sus 34 puntos se convirtieron en la segunda mayor anotación en un cuarto en toda la historia de la NBA, solo por detrás del mítico récord de:

  • Klay Thompson – 37 puntos en el tercer cuarto (2015)

Por tanto, Love no solo entró en un club prácticamente inaccesible, sino que lo hizo con la frialdad de un tirador en estado de gracia absoluta.

¿Quiénes han hecho algo parecido?

Las explosiones individuales de este calibre son excepcionales, pero algunos nombres ilustres han logrado cuartos cercanos:

  • Klay Thompson – 37 puntos (récord histórico)
  • Kevin Love – 34 puntos
  • George Gervin – 33 puntos en 1978
  • Carmelo Anthony – 33 puntos en 2008
  • Stephen Curry – 25 a 28 puntos en múltiples cuartos a lo largo de su carrera (nunca alcanzó los 30+)

A día de hoy, el registro de Love se sigue considerando uno de los más eficientes: ocho triples en un solo cuarto no es algo que se vea todos los días, ni siquiera en la NBA moderna de ritmo alto y abuso del tiro exterior.

Un cuarto para el recuerdo

Cleveland ganó el partido cómodamente, pero la hazaña individual de Love eclipsó cualquier análisis colectivo. La sensación del momento fue que había entrado en una especie de trance competitivo, donde cada lanzamiento parecía predestinado a acabar dentro. Fue uno de esos cuartos perfectos donde jugador, sistema y circunstancias se alinean para generar historia.

Aunque su nombre suele asociarse más a su potente juego interior y a su tiro fiable que a explosiones tipo “supernova”, esa noche Kevin Love demostró que también podía romper la liga en un solo periodo.
Y lo hizo de una forma tan contundente que, años después, la NBA todavía recuerda aquel cuarto como uno de los más impresionantes de todos los tiempos.