El base estadounidense Russell Westbrook, MVP de la temporada 2016-17 y uno de los jugadores más eléctricos de su generación, ha firmado con los Sacramento Kings, sumando así una nueva camiseta a su ya extensa colección. Con este movimiento, Westbrook se une a una selecta —y divertida— lista de jugadores que han completado el “Rainbow Challenge” de la NBA: vestir camisetas de tantos colores y franquicias diferentes que literalmente podrían formar un arcoíris.
Desde los tonos azul y naranja del Oklahoma City Thunder, pasando por el rojo de los Houston Rockets, el púrpura de Los Angeles Lakers, el negro de los Clippers, el vino y oro de los Cavaliers, y ahora el morado intenso de los Kings, Russ ha pintado de color toda su carrera.
Este peculiar “reto” no es oficial, sino un guiño de los aficionados en redes sociales, pero ha ganado popularidad por lo simbólico que resulta en una liga donde la movilidad de jugadores es cada vez mayor.
Entre los otros jugadores que también lograron completar el arcoíris están:
- Dennis Schröder, que ha pasado por equipos como Hawks, Thunder, Lakers, Celtics, Raptors y Nets.

- Chris Paul, con camisetas de Hornets, Clippers, Rockets, Thunder, Suns y Warriors.

- Kevin Durant, con Supersonics/Thunder, Warriors, Nets y Suns.

- Y el mítico Shaquille O’Neal, que vistió los colores de Magic, Lakers, Heat, Suns, Cavaliers y Celtics.

Con su llegada a Sacramento, Westbrook no solo suma un nuevo desafío deportivo, sino que se convierte en el nuevo ícono del arcoíris NBA, un símbolo del paso del tiempo, de la evolución de las franquicias y de la capacidad camaleónica de ciertos jugadores para adaptarse a cualquier vestuario.




