Hubo un tiempo finales de los 90 y primeros 2000 en que encender la radio o la MTV era sinónimo de escuchar a Dover. Aquel grupo madrileño formado por las hermanas Cristina y Amparo Llanos, junto a Jesús Antúnez y Samuel Titos, rompió moldes en una España que aún se estaba acostumbrando a la globalización, a internet y a que el inglés se colara en la música nacional sin complejos.
En una época en la que reinaban el pop latino y el rock más tradicional, Dover apareció con un sonido grunge crudo y sincero, influido por Nirvana y Hole, pero con una identidad propia. Su álbum “Devil Came to Me” (1997) fue un auténtico fenómeno: guitarras distorsionadas, letras en inglés y una actitud rebelde que conectó con una generación que empezaba a definirse por sí misma. Aquellos adolescentes de los 90 encontraron en Dover un símbolo de libertad, un espejo de rebeldía y autenticidad.
🎧 Temas como “Serenade”, “Loli Jackson” o “Devil Came to Me” sonaban en todos lados: en bares, en coches, en emisoras que jamás habían puesto rock alternativo. Dover fue la primera banda española en sonar como una banda internacional, sin pedir permiso.
Socialmente, representaron una ruptura con la estética tradicional del pop español. Eran mujeres al frente, en un momento donde eso aún era una excepción. Vestían de negro, gritaban, y cantaban sin preocuparse de ser “comerciales”. Eran un soplo de aire fresco para una juventud que se debatía entre la cultura del botellón, los primeros ordenadores con Windows 98 y las descargas en Napster.
💿 Curiosidades:
“Devil Came to Me” se grabó en apenas 20 días y con un presupuesto mínimo.
El famoso tema fue usado en un anuncio de Pepsi, lo que disparó su fama.
Fueron uno de los primeros grupos españoles en triunfar cantando completamente en inglés, algo muy arriesgado por entonces.
En su etapa final, sorprendieron al mundo con un giro hacia el pop electrónico y sonidos más bailables en discos como Follow the City Lights (2006), dividiendo a sus fans entre la nostalgia del grunge y la nueva era electro.
😔 ¿Por qué se separaron?
La presión, el desgaste interno y los continuos cambios de estilo fueron minando la unión del grupo. Las hermanas Llanos, tras años de giras y de crítica por sus virajes musicales, decidieron poner punto final en 2016. Amparo se reconectó con sus raíces espirituales y Cristina se alejó del foco mediático.
Aun así, Dover dejó una huella imborrable. En cada bar donde suena una guitarra distorsionada, en cada adolescente que grita una letra en inglés sin saber muy bien qué dice, hay un pedacito de ellos. Fueron más que un grupo: fueron una banda que nos enseñó a no tener miedo a ser distintos.





