Sergio Canales es uno de esos futbolistas que siempre dejaron la sensación de que podían haber llegado aún más alto. Un talento precoz, con zurda exquisita, visión de juego y capacidad para marcar diferencias, pero cuya carrera estuvo marcada por algo que no perdona: las lesiones.
Canales apareció muy joven en el Racing de Santander, donde deslumbró en la temporada 2009/10. Con apenas 18 años se convirtió en una de las grandes promesas del fútbol español, tanto que el Real Madrid no tardó en ficharlo. Era la época en la que buscaban a las jóvenes joyas nacionales, y Canales tenía todo para triunfar: calidad, personalidad y un futuro enorme por delante.
Pero ahí empezaron las dificultades. En el Madrid tuvo pocas oportunidades, y tras su paso por el Valencia llegaron las primeras lesiones graves de rodilla. Lo mismo en la Real Sociedad, donde mostró destellos de su mejor fútbol pero nunca tuvo continuidad.
Su gran resurgir llegó en el Real Betis, donde se convirtió en líder, referente y capitán silencioso de un equipo que volvió a Europa y levantó la Copa del Rey en 2022. Ahí demostró lo que siempre se supo: cuando Canales está sano, es un jugador diferencial. Su clase, su golpeo de balón y su capacidad para decidir partidos lo hacían único.
El gran “pero” es que su carrera internacional quedó muy corta. Apenas jugó con la selección española, en parte por la feroz competencia en el mediocampo y en parte porque las lesiones no le dejaron continuidad. Sin esas rodillas de cristal, probablemente estaríamos hablando de un futbolista con muchos más títulos, presencia fija en la Roja y tal vez un paso más grande por la élite europea.
A día de hoy, su carrera continúa en el Monterrey (México), donde disfruta de una nueva etapa, pero siempre quedará esa sensación de que Sergio Canales podía haber sido mucho más de lo que fue en Europa.
👉 ¿Tú crees que si Canales hubiese tenido continuidad sin lesiones estaría a la altura de jugadores como Silva o Cazorla?





